123° ALABADO EL GRAN MANANTIAL
- ¡Alabado el gran manantial que de sangre Dios
nos mostró!
¡Alabado el Rey que murió; su pasión nos libra del mal!
Lejos del redil de mi dueño vime pecador, Perdido y vil,
El Cordero sangre vertió: me limpia sólo este raudal.
Coro
Se que sólo así me emblanqueceré.
Lávame en tu sangre, Jesús, y nívea blancura tendré.
- La punzante insignia llevó; en la cruz dejó de vivir;
Grandes males quiso sufrir; no en vano Cristo sufrió:
Al gran manantial conducido que de mi maldad
ha sido fin.
"Lávame", le pude decir, y nívea blancura me dio.
- Padre, de Ti lejos vagué; extravióse mi corazón.
Como grana mis culpas son, no con agua limpio seré.
A tu fuente magna acudí; tu promesa creo, oh Jesús.
La eficaz virtud de tu don, a nívea blancura me dé.