Himnario de alabanzas

123° ALABADO EL GRAN MANANTIAL

  1. ¡Alabado el gran manantial que de sangre Dios
    nos mostró!
    ¡Alabado el Rey que murió; su pasión nos libra del mal!
    Lejos del redil de mi dueño vime pecador, Perdido y vil,
    El Cordero sangre vertió: me limpia sólo este raudal.
  2. Coro
    Se que sólo así me emblanqueceré.
    Lávame en tu sangre, Jesús, y nívea blancura tendré.

  3. La punzante insignia llevó; en la cruz dejó de vivir;
    Grandes males quiso sufrir; no en vano Cristo sufrió:
    Al gran manantial conducido que de mi maldad
    ha sido fin.
    "Lávame", le pude decir, y nívea blancura me dio.
  4. Padre, de Ti lejos vagué; extravióse mi corazón.
    Como grana mis culpas son, no con agua limpio seré.
    A tu fuente magna acudí; tu promesa creo, oh Jesús.
    La eficaz virtud de tu don, a nívea blancura me dé.