Lecturas antifonales

12° EL PAN DE VIDA Y EL AGUA DE VIDA

Juan 6:33-35, 36-39 4:11, 13-15, 23-24
Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.
Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida;
El que a mí viene, nunca tendrá hambre;
Y el que en mí cree no tendrá sed jamás.
Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí;
Y al que a mí viene, no le echo fuera.
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y esta es la voluntad del padre, el que me envió:
Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
La mujer le dijo: Señor, ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
Sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
La mujer le dijo: Señor dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu: y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que adoren.