Lecturas antifonales

19° LA GRAN COMISIÓN

Romanos 10:13-14 - Mateo 9:35 - 38; 28:18-20

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído?
¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?
¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?
Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la Paz,
de los que anuncian buenas nuevas!
Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos,
Y predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas;
porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen Pastor.
Entonces dijo a sus discípulos; A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
Rogad, pues, al Señor de las mies, que envíe obreros a sus mies.
Y Jesús se acercó y les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, Id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;
y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.