Lecturas antifonales

32° CONFESIÓN DE PECADOS

Salmos 51:1-4, 6-10,15-19

Ten piedad de mi, Oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones;
Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado,
Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus Ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría,
Y se recrearon los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados,
Y borra todas mis maldades.
Crea en mi, Oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mi.
Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza.
Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;
No quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el Espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia a Sion;
Edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradaran los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada;
Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.